Páginas

jueves, 2 de agosto de 2012

Tortugas de California

La tortuga de florida (Trachemys scripta elegans (Wied, 1838)) es uno de los animales domésticos más populares debido a su bajo coste su pequeño tamaño y su facilidad de mantenimiento. Podemos considerar a este animal, acuático, una especie todo terreno que puede ser encontrada tanto en ríos como pantanos, estanques e incluso en aguas salobres.
Se crían en granjas de Estados Unidos y de Asía y se exportan a todo el mundo por millones todos los años aunque originalmente proceden de centro y sur de Estados Unidos.
Es una tortuga bastante plana. Las crías con un tamaño entre los 2,5 y los 4 cm presentan una coloración muy llamativa formada por tonalidades verde intenso y amarillo y varios ocelos del mismo color. Lo que más la identifica son las manchas rojas presentes a ambos lados de la cabeza tras los ojos propias de la especie. Los ejemplares adultos presentan una coloración menos intensa siendo mayoritariamente verde y amarillo oscuro.
El tamaño máximo que pueden alcanzar es de aproximadamente unos 30 cm. De ambos sexos la hembra es algo mayor. Las principales diferencias entre sexos radican en el plastrón más cóncavo en los machos quienes presentan también una cola más larga. Pero el rasgo más importante es la presencia de las uñas centrales de las patas delanteras de mayor tamaño ya que las emplean para el cortejo.
Son animales resistentes que toleran una amplia franja de temperaturas. Por ello se las puede mantener en el exterior casi todo el año a excepción de las crías de pequeño tamaño que han de ser resguardadas en aquellas localizaciones en las que en invierno se produzcan heladas de importancia. En cautividad pueden ser mantenidas en perfectas condiciones en un pequeño acuaterrario dotado de una zona con agua mantenida a una temperatura entre los 20 y los 24ºC. Para ello podemos emplear un pequeño calentador con termostato.
Las condiciones del agua no son particularmente importantes a excepción de animales jóvenes que presentan una mayor facilidad para contraer infecciones bacterianas cuando el agua esta polucionada. Por esta razón es conveniente colocar un filtro de esponja o similar que permita recoger los desechos. Tanto el alimento como las propias tortugas degradan rápidamente el agua por lo que será recomendable realizar cambios de agua cada dos o tres días.
El acuaterrario debe ser complementado con una parte emergida y seca en donde se instalara un pequeño foco que permita calentarse a las tortugas. Un factor importante que no se suele tener en cuenta y que resulta de importancia sobre todo para evitar problemas dérmicos y en sus conchas es la necesidad que tiene de tomar directamente luz del sol. Mantenerla expuesta unos minutos en un cuenco con agua es suficiente para que tome los rayos ultra-violeta que necesitan.
En caso de no querer estar pendiente de este detalle podemos instalar una pequeña lámpara en el propio acuaterrario.
tortuga de florida (Trachemys scripta elegans (Wied, 1838))
Pertenece: Chelonia.org
 
El tamaño máximo que pueden alcanzar es de aproximadamente unos 30 cm.

Pertenece: California Herps

Esta falta de calcio suele manifestarse con una pérdida paulatina de dureza en su caparazón.

Pertenece: California Herps
Su alimentación no es compleja. Son animales bastante voraces que tienden a cambiar sus hábitos con la edad. Las tortugas jóvenes requieren una dieta más proteica. En la naturaleza son animales incluso carroñeros que se alimentan de peces y mamíferos de pequeño tamaño muertos. En cautividad podemos basar su dieta principal en los alimentos comerciales en forma de gránulos o stick que están muy equilibrados e incluyen todas las vitaminas y minerales necesarios. En ejemplares adultos la demanda de proteína es menor y debemos ofrecerles una dieta con mayor cantidad de verduras y vegetales. Lechuga, acelga y espinacas son alimentos bien consumidos aunque esto puede variar entre especimenes. Por último hay que indicar que las tortugas presentan cierto requerimiento de calcio por lo que deberemos ofrecerles varias veces al mes calcio y vitaminas.
Esta falta de calcio suele manifestarse con una pérdida paulatina de dureza en su caparazón. Otros problemas que suelen presentarse en el mantenimiento son achacables a una dieta especialmente pobre en vitaminas y minerales, instalaciones frías sin calentadores o expuestas a corrientes de aire pueden degenerar en problemas respiratorios. Este problema puede detectarse por una pérdida paulatina de apetito, aparición de mucosidades y comportamiento anómalo sobre todo cuando se encuentra en el agua. También es corriente que algunos animales presenten los ojos cerrados o con hinchazón. Sus causas son varias incluida la falta de vitaminas. Un tratamiento con algún colirio o pomada especial suele ser suficiente para corregir el problema.
Otros problemas con los que podemos encontrarnos es con la aparición de diferentes infecciones en su piel como consecuencia de un medio especialmente degradado. Estas infecciones suelen distinguirse al apreciar una pérdida de coloración del animal o masas algodonosas en algunas zonas del cuerpo. Baños con agua salada y su mantenimiento completamente en seco durante unos días, además de corregir la salubridad de la instalación, suelen ser suficientes para mitigar los daños.