domingo, 21 de octubre de 2012

Evidencias de la evolución



 Las pruebas o evidencias de la evolución pueden ser: 

Directas. 

Fósiles que nos muestran cómo se fue-ron dando los procesos de cambio en diferentes etapas de la historia geológica de la Tierra. Indirectas. Nos demuestran el parentesco entre especies y nos permiten ir delineando los árboles evolutivos de los organismos.
Evidencias directas: los fósiles Las primeras señales que surgieron como indi-cadores de cambio en los seres vivos fueron los fósiles, que son restos de organismos que vivie-ron en el pasado y que se han conservado hasta nuestros días. Los fósiles nos pueden contar una historia acerca de nuestro pasado y el de otros organismos. Se han encontrado, por ejemplo, los huesos petrificados de dinosaurios, las impresiones de hojas que al caer al lodo quedaron marcadas para siempre, o bien insectos atrapados en ámbar, que es una resma de los árboles. También se han des-cubierto mamuts congelados que todavía con-servan muchas de sus características originales. Aun las huellas que han dejado algunos ani-males pueden ser muy elocuentes para los pa-leontólogos, quienes descifran muchas de las características de los organismos a partir de cualquier evidencia o rastro que hayan dejado. Existen diferentes tipos de fósiles, como los que se mencionan a continuación :



  • Restos petrificados (huesos, conchas). 
  • Huellas. 
  • Impresiones.
  • Inclusiones en ámbar. 
  • Restos congelados.
Los fósiles se forman casi siempre en rocas sedimentarias y pueden ser el resultado de un proceso de mineralización en el que las partes duras del organismo, por ejemplo los huesos o las conchas, se van sustituyendo por minerales, como sílice, carbonatos de calcio o de magnesio, hasta quedar reemplazadas por completo y petrificarse, es decir, convertirse en piedra. Los fósiles, por lo general, se encuentran cuando se lleva a cabo alg-una excavación. Resulta evidente que, si se localizan varias capas o estratos, los más profundos son los más antiguos; al paso del tiempo se han depositado nuevas ca-pas de roca con fósiles cada vez más recientes. La datación de los fósiles, es decir, la determi-nación de su edad, se puede llevar a cabo com-parando los distintos fósiles de una misma capa de roca, pero también se utilizan medios más precisos, como el uso de elementos radiactivos, va sean el carbono 14 (14C) o el potasio 40 (4°K)

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Fósiles que nos muestran cómo se fue-ron dando los procesos de cambio en diferentes etapas de la historia geológica de la Tierra. Indirectas. Nos demuestran el parentesco entre especies y nos permiten ir delineando los árboles evolutivos de los organismos.  Evidencias directas: los fósiles Las primeras señales que surgieron como indi-cadores de cambio en los seres vivos fueron los fósiles, que son restos de organismos que vivie-ron en el pasado y que se han conservado hasta nuestros días. Los fósiles nos pueden contar una historia acerca de nuestro pasado y el de otros organismos. Se han encontrado, por ejemplo, los huesoAlgunos fósiles nos muestran una sucesión geológica en la que se revelan desde las formas más primitivas, hasta las más evolucionadas de un organis-mo. Esta sucesión es una prueba de la evolución. Un ejemplo de registro que nos ha permitido descubrir la his-toria de la evolución de un organismo es el de los fósiles que se han encon-trado del caballo, desde los primeros que surgieron hace 50 millones de arios hasta el actual. Como se puede observar, el caballo ha ido evolucionando hacia un tamaño cada vez más grande, más alto y con patas con menos dedos, hasta llegar a la pezuña, lo cual le facilita correr rápidamente para escapar de sus predadores. 
El registro fósil, sin embargo, no siempre es continuo, ya que cuando se quiere reconstruir la historia de un organismo, muchas veces hay huecos que dificultan la investigación. 
Un tipo de evidencias muy valioso son las formas de transición, en las que se nos muestran for-mas intermedias entre antepasados primitivos y formas más evolucionadas. 

Por ejemplo, se ha encontrar do el fósil de un organismo intermedio entre los peces y los anfibios. De los primeros, dicho organismo poseía una aleta caudal (en la cola) y de los segundos cuatro extremidades y respiración pulmonar. 

Otra evidencia es el hallazgo del Archaeopterix, un organismo con patas y cuerpo de reptil pero con alas y plumas de ave, el cual nos muestra el posible paso evolutivo de los dinosaurios a las aves. 


Evidencias indirectas 


Entre las pruebas indirectas de la evolución, se encuentran: la anatomía comparada, la embriología comparada, la biogeografía y la bioquímica compa-rada. Veamos cada una en detalle.
Fósiles que nos muestran cómo se fue-ron dando los procesos de cambio en diferentes etapas de la historia geológica de la Tierra. Indirectas. Nos demuestran el parentesco entre especies y nos permiten ir delineando los árboles evolutivos de los organismos.  Evidencias directas: los fósiles Las primeras señales que surgieron como indi-cadores de cambio en los seres vivos fueron los fósiles, que son restos de organismos que vivie-ron en el pasado y que se han conservado hasta nuestros días. Los fósiles nos pueden contar una historia acerca de nuestro pasado y el de otros organismos. Se han encontrado, por ejemplo, los huesoFósiles que nos muestran cómo se fue-ron dando los procesos de cambio en diferentes etapas de la historia geológica de la Tierra. Indirectas. Nos demuestran el parentesco entre especies y nos permiten ir delineando los árboles evolutivos de los organismos.  Evidencias directas: los fósiles Las primeras señales que surgieron como indi-cadores de cambio en los seres vivos fueron los fósiles, que son restos de organismos que vivie-ron en el pasado y que se han conservado hasta nuestros días. Los fósiles nos pueden contar una historia acerca de nuestro pasado y el de otros organismos. Se han encontrado, por ejemplo, los huesoAnatomía comparada Al observar los órganos de varias especies y compararlos, se ha llegado de forma indirecta a conclusiones muy interesantes. Por ejemplo, todos los vertebrados terrestres tienen en sus miembros anteriores una estructura de acuerdo con un ordenamiento fijo, al que se le llama "unidad de plan". Aunque tengan funciones distintas las alas de un murciélago, las aletas de un pingüino y el brazo de un ser humano, todos tienen los mismos huesos; uno en el brazo, dos en el antebrazo, pequeños huesos en la muñeca, huesos largos en la palma y pequeños huesecillos en los dedos . Estos órganos se conocen como órganos homólogos. La explicación más lógica para las similitudes entre éstos es la posibilidad de que todos desciendan de un antepasado común. La observación de órganos homólogos nos muestra un proceso de evolución divergente, en el que a partir de algún antepasado común se han desarrollado adaptaciones a distintas condiciones ambientales por presiones de selección . Los órganos vestigiales son también una evidencia de la evolución, ya que son homólogos a los que hay en especies relacionadas, aunque se encuentran en vías de desaparición y ya no son funcionales. Por ejemplo, se cree que las serpientes evolucionaron a partir de reptiles del tipo de los lagartos; en el esqueleto de algunas serpientes se pueden observar pequeños huesos de patas Esto nos señala que posiblemente al ir evolucionando se fueron seleccionando las serpientes con patas cada vez más pequeñas, al grado de que en la actualidad estos órganos ya no son funcionales. El apéndice del ser humano está considerado también como un órgano vestigial que en el pasa-do tuvo la función de contribuir a la digestión de vegetales, cuando el ser humano era predominantemente herbívoro. Ahora que ha modificado su alimentación y se ha vuelto omnívoro, este órgano se encuentra en vías de desaparición. También se consideran vestigiales en el ser humano el cóccix, el vello corporal, los terceros molares —o muelas de juicio— y los músculos que mueven las orejas. Los órganos análogos son estructuras similares en su forma y cumplen la misma función, pero provienen de un origen diferente. Por ejemplo, las alas de los insectos, de las aves y de los murciélagos tienen un origen distinto y estructuralmente son diferentes, pero la evolución las ha llevado a adquirir formas
similares de manera que respondan las demandas ambientales y cumplan con una función específica. Estos órganos nos muestran un proceso de evolución convergente, en el que, de orígenes diversos, se llega a una estructura superficialmente similar