viernes, 26 de octubre de 2012

Respiración célular



La respiración es un proceso fundamental para mantener la vida; es decir, la homeostasis. Bas-ta intentar dejar de respirar por unos minutos para darnos cuenta de que no es posible resistir la falta de oxígeno por mucho tiempo; de hecho, la respiración es una de las características que nos permite distinguir a un ser vivo de la materia inerte. Veamos cómo se lleva a cabo este proceso en los animales, tomando como ejemplo al ser humano.
La respiración es un proceso fundamental para mantener la vida; es decir, la homeostasis. Bas-ta intentar dejar de respirar por unos minutos para darnos cuenta de que no es posible resistir la falta de oxígeno por mucho tiempo; de hecho, la respiración es una de las características que nos permite distinguir a un ser vivo de la materia inerte. Veamos cómo se lleva a cabo este proceso en los animales, tomando como ejemplo al ser humano.

Respiración celular y ventilación Cuando inspiramos, tomamos el aire de nuestro entorno y lo llevamos a los pulmones Allí se efectúa el intercambio de gases, se absorbe el oxígeno y al exhalar se libera el dióxido de car-bono. Este proceso, en realidad, es la ventilación. Para que la respiración propiamente dicha se realice, es necesario que el oxígeno que se ab-sorbió en los pulmones llegue a todas las células del organismo y penetre en ellas. Así, el oxígeno participa en los procesos de respiración celular que lleva a cabo la mitocondria para la obtención de ATP (trifosfato de adenosina). 

La respiración tiene gran importancia por-que gracias a ella es posible la obtención de ATP, indispensable para llevar a cabo todos los procesos que requieren energía en el organismo, como caminar, moverse, escribir, pensar o leer. Si fuera posible administrar a una persona el ATP que necesita para la realización de sus actividades, no necesitaría respirar, el problema es que el ATP no se vende en las farmacias, sólo se fabrica en cada una de nuestras células
Cuando realizamos ejercicios extenuantes, gastamos energía y es necesario reponerla rápidamente. Se liben mucho CO2 y FLO debido al proceso celular que ha liberado energía, y se ha gastado mucho oxígeno que hay que reponer. Es por eso que la respiración se vuelve más agitada. Las formas de respiración en los animales dependen del medio en el que viven: Cutánea. Se lleva a cabo a través de la piel húmeda que entra en contacto con el aire y atrapa pequeñas burbujas de oxígeno. El oxígeno se difunde hacia todo el organismo a través de la capa de humedad. Las ranas y algunos invertebrados como las lombrices de tierra respiran de esta manera. Traqueal. En los insectos se han desarrollado tubos internos que llevan el aire a todos los tejidos y hacen que se absorba el oxígeno que necesitan. 
La respiración es un proceso fundamental para mantener la vida; es decir, la homeostasis. Bas-ta intentar dejar de respirar por unos minutos para darnos cuenta de que no es posible resistir la falta de oxígeno por mucho tiempo; de hecho, la respiración es una de las características que nos permite distinguir a un ser vivo de la materia inerte. Veamos cómo se lleva a cabo este proceso en los animales, tomando como ejemplo al ser humano.

Las entradas para el aire son pequeños poros en el exoesqueleto llamados espiráculos. Branquial. Los animales acuáticos, como los peces y los anfibios en su etapa larvaria, respiran por medio de branquias. Éstas son porciones de tejido muy vascularizado, rojizas, en las que circula gran cantidad de sangre, que al estar en contacto cercano con las corrientes de agua que pasan a través de ellas, absorben las pequeñas burbujas de oxígeno disuelto. Pulmonar. Los vertebrados terrestres, como reptiles, aves y mamíferos, han desarrollado un sistema de respiración pulmonar. Los pulmones tienen una capa o película húmeda en su interior que permite absorber el oxígeno del aire. Si llegaran a estar completamente secos no se podría realizar la absorción de este preciado gas. Las ranas y sapos son muy peculiares, ya que experimentan los tres tipos de respiración: branquial en su etapa larvaria, cutánea y pulmonar en la edad adulta.