domingo, 21 de octubre de 2012

Deriva génica




Cuando una población es muy grande y se reproduce, las frecuencias de sus alelos suelen mantenerse constantes de una generación a otra, la población se mantiene estable, sin cambios. Si la población disminuyera drásticamente, existiría el riesgo de que los alelos ya no se mantuvieran en las mismas proporciones para la siguiente generación. 
Volvamos al ejemplo de las ranas en la charca. Imaginemos una población de cien ranas en la primera charca, 50 de ellas verdes y 50 moteadas. Al reproducirse estas ranitas podríamos esperar que la descendencia mantuviera proporciones similares en cuanto a los colores: verdes y moteadas. 
Vayamos ahora a la otra charca, en ella hay cuatro ranas, dos verdes y dos moteadas. Pero las moteadas se salieron de su charca y se las comió una serpiente. 
Así que para la siguiente generación ya no habrá ranas moteadas. 

La población se ha modificado por la muerte de sólo dos ranas. Este efecto, en cuanto a la variación en los genes, suele darse en las poblaciones demasiado pequeñas; en ellas cualquier cambio en un organismo repercute de manera directa en la frecuencia de los alelos y es factible que se produzcan cambios drásticos que conduzcan a la formación de una nueva especie. La deriva génica puede producir fenómenos de micro evolución, que se caracterizan por suceder en pequeñas poblaciones y ser observables en relativamente poco tiempo, sin tener que esperar a que pasen millones de años. En algunos casos, las poblaciones pasan por lo que se llama un cuello de botella, que es una catástrofe que mata a muchos miembros de la población y la disminuye al mínimo. Los organismos descendientes van a tener una menor variabilidad que los que vivían antes en la población, lo que puede tener repercusiones serias en la capacidad de la especie para adaptarse a su medio ambiente.